Verás.
Cocinar no se me da especialmente bien, pero me gusta cacharrear.
Conozco mi cocina.
El cajón de las sartenes y las ollas.
Dónde están las espátulas y las varillas.
El especiero y la sal están aquí.
Vamos, que lo tengo controlado.
En casa de mi madre sé dónde están algunas cosas, pero no todas.
En la cocina de Masterchef…
perdido del todo.
A ver.
Puedo cocinar en cualquier sitio.
Una sartén es una sartén y sé seguir una receta.
Si no es mi cocina me organizo peor.
Si la receta es nueva tardo más.
Quien dice receta de cocina dice un ejercicio.
Sé dónde tengo brazos y piernas.
Sé moverme y conozco lo que puedo hacer,
pero si el ejercicio es nuevo… me organizo peor.
Primero esto, luego lo otro… ¿después que iba?
Ay, así no era.
Vuelta a empezar.
Seguro que en algún momento has cocinado una receta nueva
o en una cocina que no era la tuya
o has hecho un ejercicio que no conocías bien.
Entonces mejor no tener prisa y empezar por organizarse.
Saber con que contamos y donde está.
Tomarse tiempo para conocer el entorno en que te mueves y si hace falta preguntar.
No te fijes en el resultado, céntrate en lo que conoces y conéctalo con lo nuevo.
Paciencia y avanzar despacio.
Esa es la receta,
aquí y en Master Chef.
Feliz día.
Rober.
Nuestras formaciones, en nuestra casa y con nuestras cosas. ¿Quieres aprender?

